Tú eres un creador de espías

¿Te ha pasado?

     ¿Conoces ese momento, cuando tienes una epifanía sobre algún evento público? Puede ser político, empresarial, de la farándula. De repente ves claramente las razones que lo ocasionan. Es como si entendieras todos los mecanismos que provocaron que ese momento sucediera o vaya a ocurrir.

     Quizás por dedicarse a pensar en situaciones que no han sucedido, pero que ocurren o pudieran ocurrir en la realidad, a algunos escritores les sucede comunmente y han sido como profetas. 

     He leído libros y visto películas que parecieran guiones de eventos que posteriormente sucedieron. Recuerdo una película de humor negro con Dustin Hoffman y Robert de Niro, escrita por Hilary Henkin, sobre un presidente de Los Estados Unidos al que le descubren un romance con una menor de edad. Para tapar la noticia, inventan una guerra contra Albania, que solo ocurre en estudios de cine.

     Poco después de ver la película, sucedió algo muy similar con el presidente Bill Clinton, y copio y pego de Wikipedia: «El 20 de agosto de 1998, tres días después de que Clinton testificara sobre el escándalo de Mónica Lewinsky, Estados Unidos puso en marcha la Operación Alcance Infinito durante la cual lanzó varios misiles contra supuestas bases de al-Qaeda en Jost (Afganistán) y contra la fábrica farmacéutica Al-Shifa en Jartum (Sudán), en represalia por los atentados terroristas a las embajadas estadounidenses en 1998.81 Algunos países, medios de comunicación, manifestantes y republicanos acusaron a Clinton de ordenar los ataques como una distracción para tapar sus escándalos sexuales.»

wag the dog o cortina de humo
Cortina de Humo, en español

Así nace creador de espías

     La idea de que los escritores pueden visualizar eventos a futuros quedó en mi cabeza. Inclusive, medité las razones por las que ello pudiera ocurrir:

  1. ¿Será que los escritores, al tener que representar la realidad, nos ponemos en el rol de los personajes que creamos y llegamos a las mismas conclusiones a las que llegaría una persona ante las mismas circunstancias?
  2. ¿Será que los escritores, al describir situaciones y soluciones en la fantasía, dejamos grabado en el inconsciente de las personas una visión sesgada de los hechos y guías de conducta?
     Como no soy sicólogo, sino escritor, decidí hacer una novela basada en este tema: ¿Qué haría un escritor fantasma si descubre que los personajes que le piden crear existen en el mundo real? ¿Que ha estado trabajando como agente de inteligencia y no como escritor de ficción?
     Lo más curioso es que la realidad ha validado la propuesta de la obra: Creador de Espías fue escrita en 2018 y, al momento de su publicación, 2023, varias de las situaciónes que propuso y describió se han cumplido. Inclusive, la conducta de algunas naciones. Y pego un extracto de la novela: « Huang sabía que Rusia, y demasiadas veces China, aplicaba con mucho éxito lo que él llamaba la teoría del desarrollo comparativo. Ahí el desarrollo propio se mide comparándolo con lo que han logrado los demás. Bajo esa teoría, tiene el mismo efecto enlentecer el desarrollo de otro que acelerar el propio. Y, generalmente, y para mala suerte del mundo, Rusia elegía lo primero. Era más barato, no más económico, permitía más corrupción, mantenía a la oligarquía y el balance de poder estable y permitía lograr, de vez en cuando, alguna cruzada nacionalista para unir al país con el Gobierno por razones «patrióticas» ». Lease, en la actualidad, guerra de Ucrania.
Portada novela Creador de Espías

Escribiendo el primer capítulo

     Varias veces me han preguntado por cómo hago para empezar a escribir. La verdad es que me siento ya con una visión general y dejo que mi cerebro me diga lo que quiere expresar. Obdulio, mi yo consciente, lo que hace es una selección de palabras que cree adecuada para comunicarlo y se las indica a mis dedos. Ellos, apasionadamente, golpean las letras. Luego me detengo a leer y editar lo escrito. A veces mi cerebro quiere expresar demasiadas cosas a la vez y hay que controlarlo. Otras, me doy cuenta que no sé lo suficiente sobre el tema que mi cerebro quiere abordar, que me faltan palabras, y me dedico a investigar sobre ello.

     Con Creador de Espías me senté frente al teclado, y mi cerebro me comunicó que debería empezar describiendo, en la realidad, a uno de los espías creados por Enrique, mi escritor fantasma. Además me dijo que debería incluir, de una vez, uno de los temas que aborda este libro: el apetito de China por nuevos territorios y mercados.

 

capítulo 1: huang, el brillante

Shanghái, China

 

     La luz del monitor apenas iluminaba su cara y parte de sus manos. A pesar de que estaba en su área de trabajo, un ambiente de última tecnología libre de hackers y miradas de personas sin autorización, no quería correr riesgos. La luz de la oficina podría llamar la atención de alguien inadecuado… Podía haber cámaras internas que él o hasta sus superiores desconocieran. Podían pasar muchas cosas. Esa desconfianza natural y cuidado en los detalles era una de las razones por las que lo habían seleccionado. Era irónico que esas mismas cualidades le permitían ahora espiar a su empleador: el Gobierno chino.

 

     Huang revisó de nuevo las fotografías que estaba publicando en Google Maps. Supuestamente, parte del trabajo de su equipo. Pero también la forma de enviar la información sobre su Gobierno a quien le pagaba: en las imágenes encriptaba los archivos. Colocaba la información a la vista del mundo, y eso le divertía, pero solo sus clientes sabían que estaban ahí y tenían las llaves para liberarla.

     Huang dirigía una sección del Gobierno que analizaba las corrientes de opinión en la web y luego generaba estrategias comunicacionales para modificarlas. En ese momento debía crear opinión en pro de la anexión de Taiwán, el reconocimiento de las islas Spratly como parte de China —a pesar de que La Haya había descalificado su participación en el arbitraje internacional que se mantenía sobre ellas— y, al final, el reconocimiento de todo el mar de la China Meridional como aguas territoriales de su nación. Lo hacía a través de medios reconocidos, chatbots en las redes sociales, blogs, Wikipedia, revistas de arqueología, etcétera. Y a él se le había ocurrido utilizar las herramientas de los grandes buscadores y de Google para completar la tarea. Gracias a él, si buscabas información sobre Taiwán, las islas Paracel —sobres las cuales ya habían ganado un arbitraje— o las islas Spratly, los primeros resultados de la búsqueda en la web te enviaban a páginas que hablaban de estos sitios como parte de China o apoyaban este hecho. Si buscabas en Google Maps, te aparecía China directamente. Por diversión, en los sitios importantes de Taiwán había colocado fotos ligeramente retocadas con símbolos y mensajes de apoyo a la integración de Taiwán con China.

 

     Entró al mundo del espionaje una vez que revisaba en Google Maps las fotos y reseñas que su equipo había manipulado y colocado como si fueran colaboradores inocentes que residían o visitaban esos sitios que China quería. Pero en su revisión había descubierto imágenes de China continental que estaban tratadas con estenografía. Se sorprendió. Inmediatamente pensó que alguien usaba su estrategia contra ellos. Pero vio que las imágenes no eran retocadas o falseaban los sitios de China que representaban. Solo incluía un archivo oculto a los usuarios de la web. Una herramienta que muchas veces usan los hackers para dejar troyanos en los equipos de quienes inocentemente descargan la imagen.

     El archivo en las imágenes ni siquiera estaba encriptado. Solo estaba comprimido y requería una contraseña.

 

     No tardó mucho en descifrar la contraseña y descubrir que en el archivo oculto no había nada importante ni peligroso. Solo parecía alguien jugando, tratando establecer comunicación.

 

     En ese momento había decidido publicar una nueva imagen en el mismo sitio e incluir un archivo con una encriptación y una llave sencilla, relacionada con la foto, para ver si la persona conocía sobre el tema.

 

     Al siguiente día una nueva imagen apareció publicada, también con un archivo encriptado y una respuesta.

 

     Así empezó un juego inofensivo que lo llevó a establecer relaciones con su nuevo empleador. La compañía, lo llamaba. Aunque no sabía si era tal o algún Gobierno. Y no le importaba. Lo importante era el riesgo del juego; el pago en criptomonedas, imposible de ser detectado, y sobre todo crear relaciones con alguien que, a futuro, pudiera ser un aliado. Huang estaba explorando. Al terminar de revisar las imágenes y autorizar su publicación, se rio como niño travieso. Miró hacia los lados como reacción natural para descubrir si él era el espiado, aunque sabía que el mayor riesgo de ser descubierto estaba en la data y no en esa habitación.

 

 

 

 

lista de nombres chinos y signidficado
captura de pantalla con wikipedia
mapa de taiwan en google maps

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