Colleen McCullough

composición con portadas de novelas de Colleen McCullough

Colleen McCullough es una de mis escritoras favoritas. La primera novela que leí de ella fue «La Suerte Está Echada», que trata de Julio César, su conquista de las Galias y la guerra civil.

 

Para serte sincero, esa primera novela, aunque me gustó, no terminó de llenarme completamente. Presentía que tenía que ver algo con mi ignorancia total sobre el tema de la república romana.

 

Pero eso no era todo, había algo más: sentía que la autora esperaba que disfrutara de algunos pasajes y situaciones, por la manera en que estaban escritos, pero que yo era incapaz de hacerlo.

 

La verdad es que no me preocupe más por el asunto, hasta que comentando sobre lecturas con un amigo me habló de «El Primer Hombre de Roma». Ahí caí en cuenta que la novela que había leído era, para aquel momento, la última de una saga sobre la república Romana. Que eso que percibí que la autora prentendía que disfrutara, pero que yo era incapaz, tenía su explicación en las novelas anteriores.

 

Compre la saga entera (para aquel momento se podía encontrar en Venezuela y tenía los recursos): El Primer Hombre de Roma, La Corona de Hierba, Favoritos de la Fortuna, Las Mujeres de César y, la que ya tenía, La Suerte Está Echada o César (no sé por qué varía el título según la editorial).

 

Comencé con El Primer Hombre de Roma (ahora aparece una sonrisa cada vez que he abierto la novela para releerla). Trata del ascenso de Cayo Mario y la presentación de Lucio Cornelio Sila. Es fantástica.

 

No voy a hablar de cada una de las novelas, sino de la saga: toca desde el momento del ascenso de Cayo Mario durante La República, las diferentes guerras civiles, hasta el fenecer de La República en la dictadura de Cayo Julio César. Posteriormente la autora ha añadido una referente al triunvirato y a Octavio, pero, por mis prejuicios contra el Imperio, no las he disfrutado tanto.

 

La saga entera es una delicia, si no pretendes entrar en exactitudes históricas. La autora presenta los personajes que, a grandes rasgos, moldearon la cultura occidental, pero de una manera muy humana y bajo sus criterios. La historia y la ficción (el echo comprobado y la humanización de los personajes) conviven maravillosamente. Puedes leer discusiones reales de las leyes en el senado mientras los inteligentes ojos azules de Marco Emilio Escauro sugieren el voto a sus seguidores en la sala.

 

Esta saga tiene verdaderos fanáticos y terribles críticos. La ficción contra la realidad. La verdad es que cualquier obra histórica, por muy respetuosa de los acontecimientos que quiera ser, es una obra de ficción: es la interpretación del autor de un hecho, y muchas veces de las motivaciones de seres humanos para provocar ese hecho. Una ficción, aunque hables de tu hermano. Mucho más cuando hablamos de personajes y eventos de la época clásica.

 

Otros dicen que establece los buenos contra los malos. Que la autora, que simpatiza con el partido de los «popularis», los coloca a ellos como los perfectos. Nada más lejos de la realidad. En las letras de la escritora descubrí miles de complejos, manías y vicios en esa perfección, y por supuesto, virtudes en los supuestos malos. Los hechos históricos hablan por sí solos. Todavía hay muchos que juzgan valiosísimos algunos cambios provocados por Cayo Mario, incluyendo a la autora, mientras que para mí son el inicio del fin de La República. Eso no me evita admirar y disfrutar sus novelas.

 

De cualquier manera, se trata de novelas. El usar estereotipos y dividir entre buenos y malos es un recurso de la escritora para provocar ventas. Eso es lo que quiere el público. Como escritor, lo entiendo.

 

Otros hablan que no profundiza lo suficiente en los personajes. ¡Por favor! Es una obra que reúne decenas de personajes de la realidad más algunos ficticios, a lo largo de muchos años. Se desarrollan unos más que otros y, aún así, me parece que lo hace adecuadamente. Algunos son mis personajes favoritos.

 

En fin: si les gusta la novela histórica y quieren entender de dónde venimos, le recomiendo la saga.

Posteriormente leí La Canción de Troya. Es La Ilíada, enriquecida por la ficción de la autora. También me gustó mucho. Y debemos partir de que La Ilíada es una obra de ficción (habrá  más de uno que critique que no se respeta la historia).

 

Por último leí La Huida de Morgan. Trata de la formación de Australia y Nueva Zelanda por parte de la corona británica con reos: intelectuales, librepensadores, empresarios molestos, asesinos, ladrones. Había de todo.

 

La primera vez que la tomé, me perdí por el quinto capítulo. No sé si era porque esperaba hechos históricos y bélicos monumentales, como en la saga de Roma; por mi edad, o porque no podía concentrarme en ninguna novela, en ese momento. 

 

La segunda vez, la leí en tres días. Es una novela más sosegada, que tiene que ver más con la paciencia y la persistencia que con la lucha y el heroísmo.

 

Y eso me hace pensar en que Aquiles, el héroe de La Ilíada, de haber existido no hubiera dejado descendencia ni hubiera construido nada. Colleen McCullough es descendiente de Morgan, el personaje paciente y persistente. Curioso, ¿verdad?

Comparte